RETRO F1: Gran Premio de Italia 2004

Este fin de semana se cumplen 15 años del Gran Premio en el que el piloto colombiano Juan Pablo Montoya alcanzó el record de velocidad media en el circuito italiano de Monza a manos de un Williams-BMW. Entonces, Montoya superó su propio récord del año 2002, que batía en su momento el obtenido en 1985 por Keké Rosberg en el circuito de Silverstone, un trazado entonces con menos chicanes que el actual y en pleno apogeo de la era turbo en la F1. Concretamente, el récord que marcó Montoya aquel fin de semana fue de 262,244 km/h de promedio en una vuelta completa al circuito, mientras que, por tomar alguna referencia, Lewis Hamilton alcanzó una velocidad media de 247,953 km/h. Actualmente, este récord lo posee el piloto finés Kimi Raikonnen con 263,587 km/h de promedio.

en.espn.co.uk

El Williams de aquel año, el FW26, no era un monoplaza excesivamente brillante: sólo ganó una carrera, la última del campeonato celebrada en Interlagos, y el equipo terminó cuarto en el mundial de constructores, aunque bien es cierto que su comienzo de temporada no fue sencillo. Como novedad, aquella temporada habían traído una mejora aerodinámica muy llamativa en su alerón delantero, lo que se conoció como “alerón morsa“. Este diseño, buscaba conseguir la mayor cantidad posible de flujo de aire bajo el morro para que la corriente de flujo aguas abajo fuera más eficiente, consiguiendo así una mayor carga aerodinámica.

El problema fue que, para que esto tuviera la función buscada, el morro tenía que acortarse radicalmente, pero no pasó los test de impacto de la FIA, por lo que tuvieron que alargarlo, pesando finalmente más que lo que debía. Además, este incremento del peso impidió que el conjunto tuviera suficiente rigidez, evitando un funcionamiento correcto de suspensiones y alerones, lo que complicaba la puesta a punto del monoplaza e impedía que la distribución aerodinámica fuera óptima. Finalmente, decidieron desechar el diseño y montar un morro más convencional en el Gran Premio de Hungaroring.

autoviva.es

Así, llegó el fin de semana del Gran Premio de Italia en el circuito de Monza con el nuevo alerón delantero para el equipo Williams. En este trazado, compuesto por rectas muy largas y curvas muy cerradas que benefician a los monoplazas con mayor velocidad en línea recta, la falta de carga aerodinámica que tenía el Williams respecto a otros equipos combinada con el motor BMW V10 de tres litros de cilindrada, consiguieron ser muy rápidos a una vuelta.

No obstante, no se hicieron con la pole ya que esta marca se hizo en una primera ronda que servía de prueba, mientras que fue en la segunda donde se decidía el orden de la parrilla de salida del domingo, y entonces Montoya quedó segundo por detrás de Rubens Barrichelo. Finalmente, el domingo se demostró que no eran tan rápidos en tandas largas como a una sola vuelta, finalizando en un quinto lugar de una carrera que ganó el piloto brasileño.

La historia de lo que sucedió en este Gran Premio nos sirve como prueba de que en la Fórmula 1 la velocidad absoluta no lo es todo, si no que hay que tener un equilibrio de fuerzas y saber aprovechar cada oportunidad.

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