Los mejores desenlaces de campeonatos de la F1 (1950-1985)

A lo largo de la historia de la Fórmula 1, la última carrera del año nos ha regalado en muchas ocasiones tensión y drama en la lucha por el título. La emoción de ver a dos pilotos (o más) a lomos de los coches de los mejores equipos del mundo luchar mano a mano por el oro máximo del motorsport es parte de la cautivadora esencia de la Fórmula 1. Es por esto por lo que en Il Tamburello hemos hecho memoria para recordar las mejores definiciones de campeonato en la historia de la Fórmula 1. Pasen a nuestro cine y revisen nuestra selección, no se arrepentirán.

Monza 1956 – La más bella historia jamás contada

Italian GP 1956
Collins cede su coche a Fangio | Fuente: Pinterest

1956 fue una temporada muy igualada. Stirling Moss, Peter Collins y Juan Manuel Fangio se repartieron las victorias de ese año mientras que Pat Flaherty se adjudicó las 500 millas de Indianápolis, puntuables ese año para el campeonato. Fangio llegó destacado en la punta de la clasificación. Peter Collins y Stirling Moss representaban la única amenaza para el, por aquel entonces, tricampeón del mundo. El final de esta temporada es una de esas historias que merecen ser recordadas todos los días.

La pole en el circuito mixto de Monza (oval y rutero) fue para Fangio. Pero fueron Castelolli y Musso los que asumieron el mando en la primera parte de la carrera. A cambio, destrozaron sus neumáticos y tuvieron que cambiarlos en la vuelta 5.

Moss quedaba en cabeza de carrera, seguido de Juan Manuel Fangio y de Peter Collins. Los tres rivales rodaban muy juntos y todo pintaba bien para que el cuarto título fuera para Argentina. Sin embargo, en la vuelta 20 todo cambió. Un problema en la suspensión obligó a detenerse al líder del campeonato, que perdía una vuelta tras otra. Ferrari, desesperados por encontrarle un coche (se podía cambiar de coche en esos años), le preguntaron a Musso sobre la disponibilidad de su coche. Pero el italiano, segundo, se negó a cederlo. Solo Alfonso de Portago, que estaba parado desde las primeras vueltas, tenía la obligación de cederlo. Coger ese bólido era inútil para El Chueco.

Peter Collins entró a hacer su parada. Mientras estaba parado, observó a Fangio sentado en el muro. Y tomó una decisión. Se bajó de su monoplaza y se lo cedió a Fangio cunado sus opciones de ganar el mundial eran más reales. Finalmente ganó Moss tras la rotura de dirección de Musso. Fangio se aseguró la segunda posición y con los tres puntos que le correspondían (seis en total entre él y Collins) se coronó tetracampeón del mundo.

El Chueco definió este gesto como algo maravilloso. Collins, por su parte, dijo lo siguiente: “Mi gesto era una obligación. Con 25 años tendré más ocasiones de ser campeón del mundo, Fangio (de 45 años) no”. Aunque el destino es caprichoso. Fangio ganó el mundial de 1957, mientras que Collins murió a los 27 años durante el Gran Premio de Alemania de 1958.

México 1964 – Duelo a tres bajo el sol mexicano

GP de México 1964
Bandini cabalga en su Ferrari azul hacia el título | Fuente: Pinterest

Los años 60 fue la gran década para los británicos en Fórmula 1. 6 de los 10 mundiales de esa década se fueron para las islas británicas en manos de 4 pilotos. 3 de ellos son los protagonistas de la temporada 1964: John Surtees, Graham Hill y Jim Clark. Tras una ferocísima competencia, Graham Hill se erigió como el más regular para poner 5 puntos entre su liderato y John Surtees, su perseguidor más inmediato. Clark llegaba a 9 puntos, pero con la opción de borrar uno de sus resultados si ganaba la carrera y ser así campeón. Además, necesitaba a Surtees 3º o peor y a Hill 4º o peor.

Clark saldría desde la pole, Surtees 4º y Graham Hill 6º. Pronto llegó el primer sobresalto. Lorenzo Bandini se llevó por delante a Graham Hill a la salida de la horquilla en una obra muy discutible y destrozó su coche. Graham se retiró de la carrera y, aunque volvió a pista, dejó de depender de sí mismo para lograr su segundo título.

Mientras tanto, Jim Clark dominó de cabo a rabo, con la única y tímida oposición de Dan Gurney. El título se iba para Escocia, pero el Lotus Climax número 1 tuvo problemas de aceite. La carrera del campeón del mundo se había acabado ahí. Todo esto dejaba el título en manos de Graham Hill, ya que a Surtees no le alcanzaban los puntos con su tercera posición. En el box de Ferrari volaban las calculadoras. Necesitaban encontrar la manera de hacerse con el campeonato, y encontraron la solución en Lorenzo Bandini.

Justo cuando el italiano comenzó la última vuelta vio a sus mecánicos haciendo gestos desesperados. Inmediatamente se dio cuenta de la situación. Aminoró de una forma salvaje para dejar pasar a su compañero en la segunda posición. Ambos Ferrari llegaron en formación para certificar la hazaña de John Surtees: campeón del mundo en la máxima categoría de motociclismo y de automovilismo.

Como curiosidad, cabe señalar que Surtees consiguió el título en un Ferrari azul debido al enfrentamiento entre Enzo Ferrari contra las autoridades italianas.

EEUU 1974 – El primer choque de colosos

Regazzoni vs Fittipaldi
Regazzoni y Fittipaldi mano a mano un año después de su batalla por el título | Fuente: McLaren

El Gran Premio de Estados Unidos de 1974 de Fórmula 1 marcó el inicio de una era. Ferrari y McLaren peleaban por primera vez por un mundial. Tras una temporada muy igualada, Fittipaldi y Regazzoni llegaban empatados a puntos mientras Scheckter necesitaba una carambola.

Pese a ser el candidato por el título, Regazzoni no dispuso de su coche reserva, que estaba preparado para Lauda. Lo que debería ser un fin de semana de ensueño acabó siendo una pesadilla para el suizo. En carrera se vio impotente ante Fittipaldi e iba perdiendo una posición tras otra. Estaba tocado y hundido, pero su ADN competitivo lo llevó a terminar la prueba, a 4 vueltas de su rival brasileño, quién se convirtió en el primer campeón del mundo de McLaren.

Japón 1976 – La traición del Monte Fuji

GP Japón 1976
Momento de la salida del GP de Japón de 1976 | Fuente: Pinterest

1976 fue una temporada convulsa para la Fórmula 1. El gran dominador de la primera parte de la temporada, Niki Lauda, sufrió un escalofriante accidente en Nurburgring Nordschleife que casi acaba con su vida. Durante su ausencia en Holanda y Austria, surgió la figura de James Hunt, quién comenzó una agónica remontada en el campeonato. Tras vencer en España, Francia, Alemania, Holanda, Canadá y Watkins Glen logró contrarrestar la tiranía inicial de Lauda.

La diferencia antes del Gran Premio de Japón era de tres puntos. Muy mal se le tenía que dar a Lauda para no ser campeón. Pero una lluvia torrencial azotó con fuerza el circuito del Monte Fuji la mañana de aquel 14 de octubre. Hubo un debate muy fuerte acerca de si correr o no, porque a la ya mencionada lluvia se unía lo verde que estaba la pista y la incapacidad de esta de drenar tanta agua. Nordschleife estaba aún muy fresco. En la reunión de pilotos se decidió que se iba a correr. Lauda, descontento con la decisión, trató de convencer a los pilotos de que se retirasen.

En esta situación se dio la salida. Hunt cogió la cabeza de carrera y puso tierra de por medio mientras gozaba de una visibilidad privilegiada. Por detrás, Lauda tenía una visibilidad paupérrima. En la vuelta 2, y emergiendo de la nube de agua, Lauda paró en boxes y dio por terminada su temporada ante la incredulidad de los millones de personas que estaban ante sus televisores. Tras él pararon Pace, Perkins y Fittipaldi. El resto siguió en pista.

Hunt tenía el camino despejado. Desde la primera curva apenas tuvo oposición. Brambilla lo puso en jaque en la vuelta 21 tras la primera parabólica, pero acabó trompeando. Mientras seguía con paso firme, sus rivales se alternaban las posiciones de privilegio. 6 pilotos ocuparon la segunda posición durante la primera mitad de la carrera mientras trataban de sobrevivir al tortuoso circuito japonés.

Pero en la vuelta 61 todo cambió. Los neumáticos de Hunt estaban muy degradados y perdió las dos primeras posiciones frente a Andretti y Depailler. Poco después pinchó. El mundial se escapaba, pues solo quedaban 6 vueltas para el final y volvió 5º. Pero, con toda una demostración de agallas y coraje, protagonizó un rush final que le aupó hasta la tercera posición provisional. Y es que la locura en el Monte Fuji fue tal que los resultados se confundieron y Hunt figuraba en quinta posición. En plena confusión, Hunt le soltó un puñetazo a su jefe pensando que había perdido. Cuando lograron calmarlo le dieron la buena nueva: era el nuevo campeón del mundo.

Las Vegas 1981 – Casino Royale

Gran Premio de Las Vegas
Salida de la carrera, con Jones en cabeza y Reutemann quinto | Fuente: Reddit

La ciudad del pecado, Las Vegas, acogió el último Gran Premio de la temporada 1981. Lo haría en el aparcamiento de su casino más famoso: el Caesar’s Palace. Tres pilotos eran candidatos: Reutemann (líder), Piquet y Laffite. Todo indicaba a que iba a ser el año del argentino. Tras destacar en Brabham y errar su fichaje por Lotus en 1979, Williams le dio su gran oportunidad de luchar por el campeonato, y parecía que Lole no iba a decepcionar. Pero lo hizo.

Todo se torció bajo el implacable sol del desierto de nevada. Salía desde la pole, y poco le duró. Tras una vuelta, era quinto, y su descenso continuó hasta la octava posición. Se había hundido en una crisis difícil de explicar. Estaba totalmente fuera de ritmo. En su desesperado intento por revertir la situación, llegó a rodar 6º, aunque ni así tuvo opción de luchar. Piquet, por su parte, se acomodó en la 5º posición, que le permitían sumar 2 puntos clave para destronar a Reutemann, y ahí acabó. Piquet era el nuevo campeón del mundo, mientras que en la carrera automovilística de Lole se ponía un sol lúgubre que acabó con la retirada del argentino tras dos pruebas en 1982.

Portugal 1984 – Niki Desencadenado

Gran Premio de Portugal
Niki Lauda en plena remontada hacia su tercer título mundial | Fuente: F1 Grand Prix

Cuando solo tienes 3 puntos sobre tu gran rival, la undécima posición no es el lugar desde donde quieres empezar, menos aún si tu rival sale segundo. Pues este es el papelón que le tocó a Lauda para el Gran Premio de Portugal de ese año. No tardó mucho en empeorar la carrera del austriaco, ya que Prost se puso en cabeza. Lauda necesitaba ser segundo sí o sí en un circuito en el que remontar era difícil.

Las primeras 20 vueltas fueron terribles para Niki. Encajonado en la 11ª posición inicial y el último de un largo trenes de coches, sus opciones pintaban muy negras. Pero, de repente, todo cambió. Coche tras coche, Lauda escalaba posiciones con su McLaren. Johansson, Alboreto, Tambay, Mansell, de Angelis y Senna fueron víctimas de su remontada hasta la tercera posición. Y, cuando parecía que Prost sería campeón, los frenos de Mansell dijeron basta. Aquí se acabó el mundial. Alain Prost ganó el Gran Premio de Portugal. Niki Lauda llegó segundo y ganó el mundial por la diferencia más exigua de la historia: solo medio punto.

Esta tarde tendréis la segunda parte, con otras 6 películas sobre los finales de campeonato de Fórmula 1 de infarto.

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